Esquemas Arancelarios en Estados Unidos, ¿Se Redefinirán las Reglas del Juego Comercial?
Fausto R. Lopez Aguilar, Vicepresidente de COMCE Sur
A partir de marzo 2025 inició una nueva era en el escenario competitivo mundial del comercio con la imposición de aranceles, también llamados tarifas o impuestos al comercio exterior por parte de la actual administración del Presidente Donald Trump en Estados Unidos. Situación que tuvo sus antecedentes en su primera administración, donde inició la imposición de aranceles de diversos tipos, con la diferencia que en esa ocasión estos fueron impuestos solamente a unos cuantos países y a unos cuantos productos, más no en la magnitud ni extensión actual.
La existencia de aranceles como medida de protección, más que recaudación, no es nueva dentro de la política comercial de muchos países, pero si llevaba una tendencia en los últimos años a su reducción a partir de la década de los noventa, cuando surge la Organización Mundial del Comercio (OMC) y junto a este la creación del Arancel Nación Mas favorecida (NMF) y la negociación de Tratados de Libre Comercio (TLCs), cuyo objetivo principal era precisamente la eliminación de aranceles, la diversificación del comercio, la integración regional y el comercio justo.
Hace algunos años escuché una definición de aranceles que me agradó: arancel es el grado de soporte que le da un país a la ineficiencia de su industria, lo cual me hizo sentido cuando comparaba en ese entonces el promedio arancelario impuesto por países como Brasil, Argentina, Colombia por mencionar a algunos, el cual rondaba por el 35% seguido por el de países como Canadá (6%), países de la Unión Europea (10%) o Estados Unidos (2.5%). Siguiendo esta definición, entre menor sea el arancel más competitivo es el país.
Pero los tiempos cambian y con ellos los líderes, así como las percepciones. Trasladándonos a la actualidad, con un avance de 30 años de comercio mundial a partir de esa década en donde propiamente inició la apertura comercial, con un escenario actual pleno de acuerdos comerciales, acuerdos de inversiones y acuerdos económicos de alcance parcial entre otros, el mundo se vio sacudido con una nueva política arancelaria por parte del Presidente Trump, argumentando daño a su industria, competencia desleal y tratados no justos o equitativos, lo cual, de acuerdo a su posicionamiento, ha llevado a su país a enfrentar situaciones de emergencia, inseguridad, déficit comercial, y prácticas desleales.
A partir de estos argumentos, es cuando la solución ad hoc para el Presidente de Estados Unidos se convierte en la imposición de aranceles, no bajo el marco de la OMC, ya que esto sería prohibitivo, pero si a través de leyes locales creadas en contextos históricos de conflicto de Estados Unidos con otros países. Algo que jamás imaginamos que pudiera suceder: una imposición de “castigos” a sus socios de negocios basados en leyes antiguas para satisfacer necesidades actuales, al menos así se percibe.
Y es bajo este contexto que se anunciaron diversos aranceles a través de la Sección 301, la Sección 232 y el más controversial, el arancel de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Nacional (IEEPA por sus siglas). Con estos, miles de productos exportados al país del norte se han visto castigados con porcentajes que van del 10 al 30 por ciento en promedio sin incluir a China, que es el más castigado.
De todas las acciones locales utilizadas por el Presidente Trump para imponer aranceles, tal vez la que le causó un mayor éxito tanto en nivel recaudatorio como en poder negociador fue a través del IEEPA, aunque difícilmente imaginó que a pesar de la advertencia iniciada en mayo 2025, la Corte de Estados Unidos recientemente impugnara las acciones arancelarias impuestas bajo esta ley, teniendo como argumento principal el que la Constitución otorga al Congreso el poder de imponer impuestos y aranceles, pero el Presidente no tiene tal autoridad en tiempos de paz en ausencia de delegación congresional.
Lo anterior significó un duro golpe a la inercia que el Presidente Trump había generado con su poder negociador a través de la amenaza arancelaria, pero más duro fue el atestado a una variante que venía aplicando con más recurrencia este año y que le estaba resultando demasiado favorable: los Framework Agreements o Acuerdos Recíprocos con algunos países, los cuales estaban desplazando poco a poco a los tratados de libre comercio tradicionales que ya tenía Estados Unidos. Estos Framework Agreements eran negociados con base a reducir el arancel IEEPA ( y en algunos casos los de la Sección 232) a un determinado país a cambio de beneficios tangibles, como eran el reconocimiento de estándares de seguridad, reducción de aranceles en bienes industriales y promesas de inversiones billonarias en Estados Unidos, entre otros.
Y muy a pesar de la suspensión de imposiciones arancelarias y Acuerdos Recíprocos bajo el IEEPA a partir del 25 de febrero 2026, el Presidente Trump anunció ese mismo día un nuevo arancel global del 10 por ciento, esta vez bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, la cual autoriza expresamente al Presidente a imponer aranceles para responder a déficits en la balanza de pagos, con la única salvedad que esta imposición solo funciona de manera temporal y por esta razón tendrá validez de solo 150 días, tiempo en el cual la Administración iniciaría nuevas investigaciones bajo la Sección 301 y “otras alternativas” para imponer aranceles.
Aunado a esto, no debemos olvidar que a diferencia del extinto arancel IEEPA y el nuevo esquema de la Sección 122, está la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, la cual es la base de muchas de las acciones arancelarias existentes que apuntan al acero, aluminio, automóviles, camiones, cobre y madera, entre otros. Esta Sección autoriza al Presidente a imponer restricciones a la importación de bienes de todas las fuentes que amenacen la seguridad nacional de Estados Unidos, considerando factores como la producción nacional existente, las necesidades futuras de capacidad, los suministros necesarios para cumplir con los requisitos proyectados de defensa nacional y otros factores relevantes.
Ante este nuevo escenario con aranceles IEEPA inexistentes, parece ser que las reglas del juego comercial tendrán que ser reescritas, y un nuevo esquema tendrá que ser definido. El Presidente Trump necesitará nuevamente descubrir nuevas herramientas que le permitan establecer aranceles generalizados y permanentes a diversos países como manera de presión ante situaciones geopolíticas (Cuba, Venezuela, Irán, etc.), comerciales y que a la vez le permitan continuar negociando Acuerdos Recíprocos que parece ser irán sustituyendo poco a poco a los tratados de libre comercio existentes en la nación americana.
No se puede dudar que las nuevas reglas serán anunciadas muy pronto, porque el mediano y largo plazo no tienen cabida en este juego.


