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Estrategias para la Mitigación de Riesgos en Materia Aduanera y de Comercio Exterior, Autora Mtra. Samantha Lara Sales, Socia Directora de Comercio Exterior de CLC & Asociados

Las constantes reformas a la legislación aduanera y los próximos cambios en las administraciones que vigilan la operación de comercio exterior, harán que los riesgos aduaneros y fiscales cobren mayor relevancia; de ahí que existe la necesidad de tomar el control de las amenazas que puedan afectar el funcionamiento de toda empresa, desde la parte económica, hasta la jurídica.

Es primordial estar atentos a los impactos que ocasionarán dichos cambios, pues éstos repercutirán en todos los procesos de la operación, haciendo exigible contar con sistemas que vigilen el cumplimiento del marco jurídico vigente, ya no de forma aislada, sino de manera integral y estructural, que permita establecer las reglas del negocio con las que se alimentan dichos sistemas, desde: identificar, evaluar, dar tratamiento, monitorear, comunicar y retroalimentar todas las etapas del modelo de administración de riesgo.

 

Respecto a los lineamientos sobre riesgos empresariales, se puede tomar la norma internacional ISO 31000, la cual, señala las directrices, principios y facilita técnicas para identificar y evaluar los riesgos en las organizaciones; por su parte, la norma internacional ISO19600 (misma que está siendo sustituida por la ISO 37301:2021) propone un conjunto de directrices con el fin de gestionar el cumplimiento de forma eficiente dentro de las empresas.

No se debe olvidar que el riesgo no solo afecta a las operaciones de comercio, sino a toda la cadena de valor, por ejemplo, varias son las causales que se establecen en la regla 1.3.3 de las Reglas Generales de Comercio Exterior (RGCE), que de actualizarse podrían detener la dinámica de la operación al tener suspendido el padrón de importadores, por lo que, ante ese escenario, se tendría un riesgo importante por varios días, hasta que la irregularidad se subsane. De aquí la importancia de, además de contar con personal capacitado y actualizado, manejar sistemas tecnológicos que vigilen los riesgos.

En México, la Administración General de Comercio Exterior, es una de las administraciones facultadas para realizar actos de fiscalización mediante varios métodos de revisión, de conformidad con el artículo 25 del Reglamento Interior del SAT (RISAT), entre las cuales, se encuentran:

  • Visitas domiciliarias (art. 42 fracción III, 42 fracción V del Código Fiscal de la Federación, C.F.F.).
  • Revisiones de gabinete (art. 42 fracción II, art. 48 del C.F.F.).
  • Verificación electrónica (art. 42 fracción IX del C.F.F.).
  • Verificación de mercancías en transporte (art. 42 fracción VI del C.F.F.).
  • Verificación de vehículos.
  • Revisiones de origen.

 

Además de emitir cartas invitación, que si bien no constituyen formalmente un acto  de fiscalización, sí se traducen en actos a través de los cuales la autoridad da a conocer a la empresa las irregularidades detectadas con el objeto de que corrijan su situación fiscal o desvirtúen dichas irregularidades.

Es ahí donde radica la importancia de monitorear la trazabilidad de las operaciones de comercio exterior y la coherencia en  la información de la empresa, por ejemplo; si la operación es para importar temporalmente al amparo del programa IMMEX (Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicios de Exportación), se tendrá que declarar el identificador IM, con sus respectivos complementos (IM EMPRESAS CON PROGRAMA IMMEX, apéndice 8 del anexo 22 de las RGCE) y cumplir con el destino de la mercancía, los plazos, el registro en su control de inventarios (Anexo 24), declarar y, en su caso, transmitir saldos al Anexo 31 (Sistema de Control de Cuentas de Créditos y Garantías (SCCCYG) de las RGCE, así como determinar si existe desperdicio y darles un tratamiento, etc., es decir, monitorear la operación de inicio a fin, sin inconsistencias en la información en cada una de las etapas y/o sistemas en los que se alimenta dicha información.

Ante ello, entre los factores que se tendrían que considerar entre las estrategias para elaborar una matriz de riesgos en la empresa, se tienen:

  • Monitoreo del visor tributario, para corroborar que la empresa se encuentra activa y con domicilio localizado.
  • Mantener VUCEM (Ventanilla Única de Comercio Exterior) y buzón tributario actualizados y monitoreados.
  • Revisar mensualmente las listas que publica el Servicio de Administración Tributaria (SAT), respecto del art. 69B C.F.F., con el objeto de identificar si aparece algún proveedor.
  • Conservar los expedientes en forma electrónica, ordenados y actualizados.
  • Mantener las fuentes de información ordenadas y actualizadas, es decir, las que alimentan a los sistemas de gestión de riesgo.
  • Adecuar y retroalimentar en todo momento los sistemas de gestión de riesgo, mediante las reglas de negocio, ya sea con nuevos procesos o derivados de cambios normativos.
  • Mantener información actualizada en materia de certificaciones IVA-IEPS, así como OEA.
  • Identificar, trazar, monitorear y evaluar el procedimiento de cada tipo de operación de inicio a fin.
  • Cuidar que los controles de inventarios se encuentren actualizados.
  • Capacitar y desarrollar al capital humano.
  • Establecer un programa de auditorías internas, tanto fiscales como de comercio exterior, además de conocer el origen y el destino de las mercancías, para efectos de revisiones de origen, donde se aplican trato arancelario preferencial.
  • Solicitar la información del DATA STAGE a la autoridad, pues esta es una herramienta muy práctica y funcional, ya que prácticamente se tiene la información completa que se declara en los pedimentos, donde se puede analizar desde la declaración de incrementables y conocer si es coherente con el INCOTERM declarado y a su vez, verificar si el valor en aduana de la mercancía es correcto, hasta posibles inconsistencias en las fracciones arancelarias, además de detectar posibles operaciones no reconocidas y conferidas a nombre de la empresa.
  • Conocer cada etapa del proceso productivo para determinar qué trato aduanero se otorga a cada materia prima.
  • Conocer la naturaleza y uso de cada mercancía, con el objetivo de realizar una correcta clasificación arancelaria, además de conocer las regulaciones y restricciones no arancelarias a las que está sujeta cada una de las mercancías que maneja la empresa.
  • Analizar, desglosar el valor de las mercancías, conocer el INCOTERM utilizado, así como su impacto en el cálculo correcto del valor en aduana declarado.
  • En los pedimentos de rectificación, indagar qué concepto es el que más se rectifica, por cuáles aduanas, qué agente aduanal las realiza más seguido, ello con el objetivo de minimizar los errores y conocer si éstos son simples o graves.
  • Respecto del activo fijo, identificar por número de serie, modelo, marca, (cualquier dato de identificación individual) toda la mercancía que sea susceptible de identificarse individualmente, tal como lo marca el artículo 36, inciso g) de la Ley Aduanera vigente.
  • En cuanto a desperdicios, verificar el tratamiento adecuado a cada mercancía, así como el control en los sistemas y declaraciones contables correspondientes.
  • Analizar las incidencias detectadas y declaradas en los pedimentos (identificador IN- INCIDENCIA, del apéndice 8 del anexo 22 de las RGCE), con el objetivo de corregirlos en operaciones próximas y retroalimentar los sistemas de gestión de riesgos.
  • Revisar los identificadores declarados en cada uno de los pedimentos, pues ellos son el lenguaje de lo que se está haciendo en la operación.
  • Identificar aquellas mercancías que se importen bajo trato arancelario preferencial, con el objetivo de realizar un análisis de origen.
  • Realizar consultas a la autoridad en caso de duda, ya sea de clasificación arancelaria o para determinar el valor en aduana de la mercancía.

 

Para todo lo anterior, es aconsejable realizar una auditoría preventiva, donde se contemplen los escenarios que realiza la empresa, involucrando a todas las áreas responsables, y así tener la tranquilidad de estar cumpliendo con la normatividad fiscal y aduanera exigible, pues la implementación de estrategias correctivas hará que se disminuya el impacto económico en revisiones por parte de la autoridad, además se estará preparado en caso de un requerimiento.

Siempre, la prevención será una forma de mantener sanas sus operaciones fiscales y aduaneras, además de que ayudará a cuidar el proceso en toda la cadena de valor; continuando con las buenas prácticas en el cumplimiento voluntario de las obligaciones fiscales.  

 

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