Planeación en las Operaciones de Comercio Exterior (importaciones y exportaciones), Mtro. Guillermo Jiménez Mendoza, Director de Comercio Exterior y Logística de Biotix International.
Estamos muy acostumbrados a escuchar el término de planeación fiscal, de hecho en las empresas es algo común, incluso la aplicamos en nuestras finanzas personales, pero el término de planeación fiscal lo asociamos más a una cuestión contable, relacionada a impuestos internos y a los flujos de efectivo.
Cuando se quiere aplicar o ejecutar una apropiada Planeación en Comercio Exterior en las empresas, es cuando se presenta la confusión en:
¿Qué factores debemos de considerar? ¿Qué debemos de buscar? ¿Cuál es el resultado final deseado?
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Generalmente cuando a las áreas de comercio exterior en las empresas, se les pide la aplicación de una estrategia, ésta es confundida con una reducción de costos y se invierte el tiempo, solo en buscar ahorros en gastos de transporte, bodegas y de honorarios de agentes aduanales, cuando la realidad es que no radica solo en esos rubros.
Por planeación en comercio exterior debemos entender toda aquella aplicación de estrategias que permitan reducir, eliminar o diferir, tanto la carga tributaria como el riesgo legal y operativo, así como el uso eficiente de los mecanismos de facilitación y beneficios que pudieran tener tanto en el ámbito operativo como normativo, apegándose siempre a lo permitido por las leyes, contando con el soporte documental que demuestre su legalidad y procurando el menor riesgo.
No es una política que trate de evadir el cumplimiento de las obligaciones, al contrario, es una disciplina que permite colocarse en la mejor situación que la ley prevea, con el propósito de optimizar sus recursos y cumplir con todos los requerimientos legales.
Es importante considerar que es un proceso preventivo, más no correctivo, toda planeación debe estar basada en un programa el cual estará diseñado en función de cada empresa, así como de su estructura, ya que en este tema no existen “trajes a la medida” o “recetas de cocina”. El hecho de que una estrategia sea útil para cierta empresa no significa que será igual de útil para otras.
Alguno de los elementos que tenemos que tomar en cuenta al considerar establecer una planeación en materia de comercio exterior, son:
• Clasificación Arancelaria
• Valor en Aduana.
• PROSEC.
• Regla Octava.
• Revisión en Origen.
• Tratados de Libre Comercio (certificados y beneficios adicionales).
• OEA y C-TPAT.
• Certificación IVA-IEPS.
• Beneficios en Ley, Reglamento, Reglas y Decretos.
Los pasos a seguir para desarrollar una adecuada planeación en comercio exterior
para lograr la optimización de los recursos y obtener el resultado óptimo dentro de lo permitido por las leyes de la materia, de manera enunciativa pero no limitativa, serían:
1. Análisis. Su objetivo es identificar el estado actual. Esta será la base de la planeación, ya que es aquí donde se determinan cuáles son las características particulares respecto a su funcionamiento, giros, beneficios aplicables, etc.
2. Diagnóstico. Posterior al análisis se tendrán los elementos que permitan determinar las posibles soluciones que servirán de base para la toma de decisiones o cambios a realizar.
3. Alternativas. Se deberá hacer un análisis para determinar cuál es la mejor alternativa y establecer los procesos a seguir y los tiempos para su implementación.
4. Implementación. Tomados los acuerdos se deben de aplicar. Estos acuerdos pueden involucrar a especialistas de otras áreas y tener todos los elementos que amparan cada acción tomada.
5. Mantenimiento. El resultado puede verse afectado si no se siguen políticas permanentes, por lo que es indispensable conseguir un acercamiento directo en la operación del negocio y coordinar las actividades.
Cualquier estrategia que se implemente no será permanente, por lo que es recomendable darle un seguimiento puntual para que, en caso de ser necesario, se adecue a los cambios en el entorno de negocios y normativo.
Para concluir, el pago de impuestos, al igual que otros insumos es un costo, por lo tanto, no puede decirse que se está cumpliendo con la misión de la empresa de producir el mejor producto o servicio al precio más bajo si incurre en altos costos fiscales, que no permitan competir.
Cumplir con las obligaciones fiscales implica no pagar menos de lo que se está obligando, pero tampoco pagar más de lo que se debe y esto significa aprovechar todos los beneficios y estímulos que ofrecen las leyes.
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