Autor Dr. Israel Díaz Escobar Sánchez, Director de Escobar Carriedo & Asociados Todos hemos utilizado alguna aplicación de viaje, como Waze, Google maps, Maps de iOs, etc., y estoy seguro que a la mayoría de los que leen estas líneas, en más de alguna ocasión lo ha llevado por algún lugar en donde no hay paso, está cerrado, hay reparaciones, hay más tráfico de lo que decía que habría, algún accidente no reportado, o alguna imprecisión o error en el mapa.

También estoy casi seguro que después de ese error perdemos la confianza en la aplicación, a veces hasta cambiamos de preferencias y de aplicación “predeterminada”, en el mejor de los casos hacemos un doble “check” sobre la información que nos otorga una aplicación contra la información de otra. A veces perdemos la confianza en una aplicación aún cuando no fue la que fue imprecisa, perdemos, de manera general la confianza en todas las aplicaciones.

Otra cosa que puede llegar a suceder con las aplicaciones de viaje es que; -y estoy seguro que a la mayoría también le ha pasado- tienes necesidad de utilizarlo y de que la aplicación genere la ruta, pero no lo hace, no tiene red, no tiene datos, no tiene información de tráfico o algo similar y debes tomar tú la decisión de la ruta que puede ser correcta o también a veces incorrecta y te lamentas de no haber podido utilizarla.

 

En alguna ocasión un amigo me dijo: la confianza es como la pasta de dientes, una vez que sale, no regresa. Debemos ser muy conscientes de que la confianza tarda años en crecer y nada en ser arrancada.

Ser consultor en cualquier especialidad es como ser “la aplicación de viaje” de la que estamos platicando, sin tener la posibilidad de fallar, de no conectar, de no tener información de tráfico, de equivocarnos, de ser imprecisos, de dar información “a medias”. Sin embargo, las consecuencias no son las mismas, dependiendo de la especialidad, puede haber consecuencias más graves que otras.

En comercio exterior, las consecuencias suelen ser, por mucho más graves que únicamente errar el camino, pueden ser:
a) para los clientes, causales de cancelación de padrones, registros, programas, permisos, causales de embargos y por supuesto de multas para la empresa, pero también para
b) el consultor, y creo que la más grave es la pérdida de la confianza. De ahí, que la labor del consultor deberá estar enfocada siempre en evitar cualquier riesgo para sus clientes y estar pendiente, disponible y dispuesto para cuando el cliente lo requiera y con los temas correlativos que también el cliente espera.

Sobre los temas correlativos a que hago mención, es preciso detallar que cada vez más, se vuelve importante que el consultor de comercio exterior no únicamente se híper especialice en temas de despacho aduanero, de cumplimiento, de prevención, de programas de fomento y varios otros temas que son tradicionales sino también que se enfoque en aprender y, ¿Por qué no? Híper especializarse en logística, transportes, contabilidad, fiscal, comercio internacional, lavado de dinero, derecho internacional privado, etc.
Ya que cada vez se vuelve más y más necesario poder contar con consultores integrales que tengan una visión más amplia y que con ella ofrezca soluciones que consideren repercusiones y beneficios en todas las áreas de la empresa pero que además sean certeras a largo plazo, no aquellas soluciones que únicamente liberan a un área en específico de la empresa pero pueden ocasionar complicaciones en alguna otra ya sea a corto plazo o a mediano, ya sea de manera visible o peor aún, que nadie se de cuenta y que esto le cueste a la empresa más de lo necesario.

 

reino aduanero

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